A mis 27 años he aprendido que en esta vida es bueno ser
agradecido. Lamentablemente no puedo nombrar a todos y cada uno de los que
habéis aportado algo para hacer crecer a la persona que soy, porque necesitaría
escribir otro libro para citaros a todos. De todas maneras intentaré mencionar,
con la mayor brevedad posible, a las personas que, de alguna u otra manera, han
influido en la elaboración de esta obra.
Dedico este
libro a toda mi familia, especialmente a mis padres, que aparte de estar
siempre a mi lado me han enseñado que todo esfuerzo tiene una recompensa. A lo
mejor por eso estoy empezando a disfrutar de esta nueva etapa de mi vida.
También a mi hermana, que me ha enseñado a crecer y me ha inculcado la idea de
que si caigo debo volver a levantarme. Los consejos que me has dado me han
hecho más fuerte. ¡Gracias!
También quiero
dedicarle esta novela a Antonio, y no solamente por tratarme la alergia ni por
lo mucho que me ha enseñado de la vida en este último año. Gracias a él podéis
leer este manuscrito, puesto que una mañana mantuvimos una conversación en la
que me hizo ver que tenemos que tomar conciencia del don que cada uno lleva en
su interior y despertar el interés por trabajarlo y desarrollarlo. Aquel mismo
día decidí terminar esta novela que tenía aparcada desde hacía varios meses. A
Carlos Enríquez, que ha dedicado mucho tiempo e interés en mejorar algunos
aspectos que eran necesarios; gracias a él ha quedado mucho más profesional. Y,
por supuesto, no me olvido de vosotros, Adrián y Sara. A Adrián por estar
conmigo en los buenos y malos momentos, y por hacerme ver que las cosas son más
sencillas de lo que parecen. También por ofrecerse a realizar la portada del
libro a mi gusto; no sabes lo mucho que has influido en mi vida, ¡gracias! Y a
Sara, por ser de las primeras personas en leer «El momento de nuestras vidas»,
y animarme a publicarla y a seguir adelante con todo esto.
Por último se lo
quiero dedicar, también, a mis dos abuelos. A ellos, que marcan nuestra
infancia y que nos hacen reír y aprender tantas cosas, pero que, por desgracia,
ya no siguen con nosotros. No por ello me he olvidado de vosotros, todo lo
contrario. Siempre os recordaré y formaréis parte de mí.
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